Historia

Historia de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto

Gianelli fue llamado justamente el glorificador de Nuestra Señora del Huerto. Celebró sus glorias con su elocuencia, sobre todo contribuyó a su culto con la santidad de su vida y con el celo de sus obras.

El nombre de Gianelli está íntimamente unido a la historia del culto de Nuestra Señora del Huerto y a su difusión en el mundo a través de la fundación de la Congregación religiosa.

En 1928, apenas comienza en Chiavari su arciprestazgo, se consagra a sí mismo y a su pueblo a la Virgen del Huerto. Estudiando la vida de Gianelli y sus obras se puede decir que la devoción a María Santísima, siempre ardiente en él, había encontrado la expresión más ferviente y más perfecta en el culto filial de Nuestra Señora del Huerto.

La parroquia San Juan Bautista y el Santuario eran dos polos entre los cuales libremente se expandía su celo. En este culto filial hacia la Virgen del Huerto fueron inspiradas las instituciones que de él toman el nombre y reflejan su fecunda iniciativa: el Seminario de Chiavari, la Congregación de Misioneros de San Alfonso y el Instituto de las Hijas de María Santísima del Huerto.

El seminario.

Gianelli era prefecto de estudios del Seminario y se valió de este cargo para cultivar en los jóvenes clérigos el amor a Nuestra Señora del Huerto. Trató de que los seminaristas llegaran a ser apóstoles de su culto a María del Huerto mediante una clara comprensión de la historia de la Sagrada Imagen y de una fiel imitación de sus virtudes. En sus conferencias morales a sus clérigos hablaba a menudo de la Virgen del Huerto. Los animaba a tomar parte en las principales funciones del Santuario.
Las vicisitudes de este Instituto se entrelazan desde su nacimiento con la historia de la Virgen del Huerto, porque dicho Instituto, extendiéndose por muchos lugares de Italia y de ultramar ha contribuido y contribuye muchísimo y al desarrollo del Culto de la Patrona de Chiavari.
Gianelli, quizá, acariciaba desde años el intento de crear una congregación religiosa de piadosas mujeres que se dedicaran a la obra del apostolado religioso y de la caridad social. Este intento tomó forma concreta en su corazón y en su mente después de la llegada a Chiavari al ser llamado a formar parte del Consejo de la Administración del Hospicio de Caridad y Trabajo, fundado en 1819.
Gianelli había sostenido la necesidad de proveer a aquellas niñas de buenas institutrices y pensó en la fundación de una congregación religiosa, con oraciones, con penitencias y con ayunos pidió ayuda al Señor y a la Virgen Santa.

Gianelli dirigí espiritualmente a varias jóvenes deseosas de vivir la perfección religiosa. Algunas de ellas aceptaron la propuesta y eligió a trece de ellas que parecían mejor dispuestas al difícil paso y las reunió al anochecer del 12 de enero de 1829 dándoles el nombre de “Hijas de María Santísima del Huerto”.

La nueva Congregación abrazaba, al mismo tiempo, el apostolado y el servicio al prójimo. El 15 de enero del mismo año de la Fundación las Hermanas espirituales de Gianelli abrían una escuela externa para niñas de posición acomodada y otra para niñas pobres. A los seis años el Instituto dirigía cuatro complejos de evidente responsabilidad. Pero la Providencia quería a las Hijas de María en otros lugares.

Otro centro de piedad mariana en Chiavari

Viendo la difusión de su Instituto, Gianelli decidió la construcción de una sede central a lo largo de la Marina. Las Hermanas después de escuchar la Santa Misa celebrada por Gianelli se trasladaron, el 8 de septiembre de 1839 a la nueva sede. La Iglesia fue consagrada el 2 de febrero de 1850.

En 1837, el Rey Carlos Alberto, se detuvo en Chiavari. Gianelli lo acompañó a la Iglesia Colegiata de San Juan Bautista y después al Santuario de la Virgen del Huerto. El soberano notó enseguida las grandes virtudes y dotes no comunes en el Arcipreste y dos meses después lo propuso a Gregorio XVI para obispo de Bobbio.

Gianelli tomó posesión de la diócesis el 8 de julio de 1838, abandonando Chiavari, pero llevando en su corazón el intenso amor por su Virgen del Huerto, a la cual volvería varias veces durante su episcopado para hacer el panegírico en el día de su fiesta. La última vez lo tuvo el 2 de julio de 1844. El 2 de julio de 1845 estaba gravemente enfermo y el 2 de julio de 1946 ya se había encontrado en el cielo con la Santísima Virgen. En efecto, falleció el 7 de junio de 1846.

El culto de la Virgen del Huerto en América meridional.

Montevideo, capital de Uruguay, tuvo el honor de recibir la primera imagen de la Virgen del Huerto en América Latina. El 1843, una flota mercante parte de Génova hacia la capital uruguaya; son mercaderes lígures y chiavareses. Algunas de las naves fueron a pique, salvo la que llevaba el nombre de Nuestra Señora del Huerto. Parece que los ocupantes hicieron un voto a la Virgen: hacer llegar un cuadro de Ella y honrarla dignamente en la nueva tierra.

El culto a la Virgen del Huerto en la Argentina es anterior a la llegada de las Hermanas pero no se puede determinar la fecha exacta. La emigración chiavarés, muy fuerte en la mitad del siglo XIX, tuvo su salida natural en las regiones bañadas por el Atlántico, especialmente en los grandes centros: Montevideo y Buenos Aires.

En los siguientes años, el culto a la Virgen del Huerto, siempre por obra de las hermanas, entraba en Chile, Brasil y Paraguay. Hoy, las Hermanas del Huerto se encuentran e Italia, España, Estados Unidos, Palestina, India, África, Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia.

Nuestro Carisma

Se expresa como “Caridad Evangélica Vigilante”, ya que las Hermanas del Huerto nacieron para responder a las necesidades concretas de su tiempo. Gianelli señala la importancia de expresar la caridad cristiana mediante gestos que sean capaces de mostrar nuestra atención y cuidado hacia las personas. La actitud de vigilar nos invita a estar atentos para discernir los signos de los tiempos, descubrir la necesidad para hacerse presente mediante respuestas orientadas a Dios y a los hermanos de manera pronta, oportuna y creativa.

Según las mismas palabras de nuestro Fundador:
“Viven una Caridad Evangélica Vigilante, olvidadas del propio interés, de la propia comodidad y hasta de sí mismas; atentas a las necesidades de los tiempos, gozan de hacerse todas a todos, en un servicio que no conoce otro límite que la imposibilidad o la inoportunidad.”

Al poco tiempo de su fundación, la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto comenzó a expandirse por todo el mundo. Actualmente, sus obras están presentes en doce países: Italia, España, Palestina, India, República Democrática del Congo, Estados Unidos, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina. A nuestro país llegaron en el año 1859 extendiéndose por gran parte de su territorio.

Las Hermanas del Huerto junto con los laicos que adhieren al Carisma Gianellino se dedican a:

• La evangelización, promoción humana y social.

• Obras parroquiales, hospitalaria y pastoral diocesana.

• Asistencia de menores, jóvenes, enfermos y ancianos.

• Educación de la niñez y la juventud.

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